Valor agregado

Si la idea de tomarme vacaciones del mundo era no sufrir el ajetreo diario de Buenos Aires, a mal puerto llegué.

Una mujer de piel pálida y largo pelo castaño que estaba justo detrás mío en la fila para sacar entradas para el show de Paul McCartney me hizo notar que mi cariño por Los Beatles no es muy propio de mi generación. Igual le retruqué que hay cosas que trascienden la edad, hay una música que es universal.

"Para mí son todo... o sea, a ver, cuando tenías 9 años e ibas a un asalto y venían los lentos, ¿qué sonaban? ¡Los Beatles!", me explicó la mujer, que dijo tener 48 años. Me contó además que había empezado a escuchar a los "Cuatro de Liverpool" gracias a su hermana 10 años mayor, y que le impresionaba "los pibes en la fila".

"Quiero decir... sos una niña... una pendeja!", espetó entre risas. Para ella, una canción ideal "para sacar a bailar a un chico" era la melancólica "Yesterday". Yo me hubiera muerto de la angustia en el medio del asalto, pero bueno.

Lo segundo que me pasó este mediodía fue recibir el mesiánico llamado de mi hermana para decirme que había logrado comprar dos lugares por un precio para nada módico, pero moderado dentro del contexto. Después hice una compra que sí tenía valor agregado.

Un hombre que tendría unos 60 años se acercó a la fila para ofrecer los ejemplares de la última "Hecho en Buenos Aires". Era alto, flaco y espigado. Estaba vestido con un jean, camisa a rayas y una gorra. No me acuerdo qué llevaba en los pies, pero sí reparé en la mochila abultada, que parecía pesada.

Primero le dije que no, pero después reparé en el hecho de que sí estaba aburrida, sin nada para leer y con una larga espera por delante. Así que lo busqué a pocos metros, en un semáforo, y le compré una revista.

La pagué con un billete de $5. Estúpida, estúpida de yo, confundí un poco los tantos y me disponía a irme sin mi vuelto, olvidando que estaba haciendo una compra y no caridad barata.

"Espere señorita. Hay que ser honesto en esta vida", me detuvo el hombre, y agregó mientras buscaba la moneda: "A mí me contó mucho tiempo aprenderlo". Después me entregó un peso -de esos que se editaron por el Bicentenario- y ahí sí, con la transacción completa, me volví a la fila.

1 comentario:

Superchic dijo...

lo de Yesterday es tal cual!