Mr. America vs. Juan Gaucho

"Hay una cola enorme para ver la muestra de Warhol, que a mí me pareció un desastre", le dijo ella a su interlocutor, del otro lado del teléfono. Algo de eso era verdad: la fila se extendía desde el lobby del museo MALBA, en Palermo, y salía del moderno edificio dibujando una "S" con varias curvas de más.

Lo que no calificaría como "desastre" sería la calidad de la muestra, pero no fue la única vez en la tarde que escuché esa palabra. Dentro de la exposición, que terminó hoy después de cuatro meses en el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (o sea, el MALBA), había fotografías, serigrafías y pinturas de Andy Warhol, además de dos instalaciones, proyecciones de cortos y algunos retazos de entrevistas pertinentes.

Una de las instalaciones, llamada "Clouds", o "Nubes", constaba de un grupo de globos plateados con formas de almohadones rellenos de helio que bailoteaban en el aire gracias a un ventilador ubicado en la esquina del cuarto, discreto pero nada sutil. En el museo dedicado a Warhol, en su ciudad natal, Pittsburgh, se ve así:






Después de jugar un rato con los globos me empezó a molestar el cuello, así que seguí adelante. Entonces escuché a dos mujeres que comentaban entre sí el "desastre" de la exposición de Warhol... Al parecer, no eran clientas satisfechas. ¿Había fallado la producción?

Tres chicas pálidas, muy flacas y con melenas largas desgreñadas se agrupó frente a una de las instantáneas de Warhol. "No entiendo los museos", confesó una en voz alta, pero sólo consiguió ser reprimida por sus compañeras.

Creo que fue el comentario más acertado que escuché, sobre todo porque había cientos de personas apreciando como arte una serie de serigrafías color fluo, almohadones de nylon plateado relleno de helio y latas de sopa. O sea que el museo quedó desactualizado, casi arcaico, al lado del espíritu de la muestra.

Algunas cosas vuelven iguales a todos los hombres: el nacimiento, la muerte, los cuernos... y la Coca - Cola. Éste último aporte, claro, fue hecho por Warhol, quien escribió una interesante reflexión en su libro "La filosofía de Andy Warhol: de la A a la B, y de vuelta otra vez", que por cierto ya me encargué en Amazon.com en lo que fue mi primerísima compra online en toda la vida.


La cuestión es que Warhol reflexionaba sobre cómo la producción en serie hacía que un rico recibiera la misma coca - cola que un pobre (siempre que éste último quisiera invertir en comprarla). Ese concepto aplicado al arte, al consumo, a la cultura... ¿Habrá sido la última gran revolución del siglo XX?

Otra obra que me gustó mucho fue la serie de cuadros pintados con acrílicos y tinta de serigrafía que seguían paso a paso el asesinato y el entierro del presidente estadounidense John F. Kennedy. Al costado de los cuadros había un recorte del "Popism" donde warhol explicaba que no le había molestado tanto como el hecho de que los medios le indicaran a la gente que tenían que estar "muy tristes" porque JFK había muerto.

Claro que también eran destacables las pinturas de Marilyn, Jackie Kennedy en el entierro de su marido, y los retratos de Lenín y Mao que estaban apoyados sobre un empapelado azul con cabezas de vacas amarillas (la segunda instalación de la obra). Pero yo no quiero hablar de lo que destacan todos.

Justo cuando pensé que había visto suficientes retratos de Marilyn Monroe y que había agotado mis ojos frente a las pantallas de los cortos unipersonales filmados en primerísimo primer plano, me encontré con un visitante inesperado. Era un hombre extremadamente delgado, de cara angulosa y ojos rasgados. Su pelo negro era muy finito y la frente muy amplia. Estaba envuelto en un sari bordó a modo de hábito de religioso. 

Sonreí. ¿Cuál era la probabilidad de que un monje budista pisara una muestra del Sr. América, que convirtió la producción en serie en arte, y viceversa? Pocas, pero ahí estaba, como una deliciosa contradicción, hablando con dos hombres como si estuviera debatiendo sobre el Nirvana entre los cuadros de latas de las sopas Campbell's.

3 comentarios:

Leonardo Ferri dijo...

Lindo, me gustó. No la muestra, sino tu recorrido.

Agustina dijo...

hey que bueno me gusta tu point of view. menos mal que todos podemos acceder a la misma cocacola!! mi combustible! lo maximo el budista ahi. bss
venus
pd son re copados los globos no seas amarga!!!

Antonia Cossio dijo...

No, Agus! Al contrario! Si casi me agarra tortícolis xq quedé embobada jugando con las !almohadas espaciales"!