El peor insulto para ofender a una mujer debe ser "malcogida". Es una mezcla entre "sos fea como oruga, pero al menos ese bicho se puede convertir en una linda mariposa" y "no sabés cómo llamar la atención y por eso escorchás tanto".
Otros epítetos pocos agraciados son menos incisivos en el orgullo femenino, como "histérica". Es obvio que una mujer va a ser histérica porque tiene un útero. Es el término que se da al comportamiento errático en una mujer u hombre, por el que sus sentidos no responden de manera normal. Según la todopoderosa Wikipedia, deviene de la palabra griega "hystéra", que significa justamente útero.
También está "loca", que es tan clásico como ambiguo. Una mujer puede estar o ser loca, porque es sabido que perdemos la chaveta muy fácil con ciertos temas. Es más, una mina se puede recibir de "perra" y hacer bandera de eso sin sentir ni una pizca de vergüenza o remordimiento. Un gran: "Soy una perra, ¿y?". Sí, se puede.
Pero ser "malcogida" es irremontable. Pocas mujeres lo reconocen a sus amigas, un poco por una cuestión de orgullo y otro porque las miserias íntimas son más fáciles de desahogar con alguien que pueda subsanarlas que con una persona que sólo pueda demostrar compasión. Pero es crítico el momento en el que alguien lo nota.
Vivo
Sí. Es verdad. Toda la razón. Hace más de un mes que no actualizo este espacio, pero puedo asegurar que:
a) Sigo viva.
b) Estoy más ocupada que de costumbre.
c) Se me han ido algunos malos hábitos, como quejarme o hacer planteos existenciales a las seis de la mañana cuando vuelvo del boliche.
d) Ya no escribo tanto en los bares como lo hacía antes.
e) Ahora tengo dilemas del estilo de "¿Cómo se limpia una media?" o "¿Qué diablos le hicieron en el Laverap a mi suéter?"
f) Ahora sé limpiar medias y suéters.
g) Y cocino albóndigas.
h) Y miro cómo rastrea por mi piso el confite de chocolate que se le cayó. Se lo comió de todos modos. Gracia' a Dio' que aprendí a limpiar el piso.
i) "Tenés que terminarlo con un 'sigo viva'. No sé si después o ahora, pero en algún momento", dice.
j) Me gusta, perdón, nos gusta, el efecto Droste.
k) La "K" también nos gusta, pero por motivos distintos. es una letra controversial.
h) <--- "No, L", me señala. Está en todo. Por suerte. l), entonces, y...
m) Me he estado preguntando cosas que empiezan con la letra "m". Como "muchisidad".
n)Analiza el rictus del conejo de chocolate. Yo me derrito.
o) Claramente, así no se puede mantener una línea cínica, crítica ni fría de pensamiento.
p) Ya esto es demasiado largo. Me estoy mandando todo el abecedario para que después no se diga que no me paso por acá.
q) La "Q" debe ser de las iniciales menos usadas del castellano. Mmm... no, no es eso. Es que soy inculta nomás.
r) Nos costó llegar.
s) Síp.
t) ¿notaron como las palabras más cortitas son las más difíciles de escribir?
u) Me aburrí de este post. Posta.
v) Casi pongo otra letra para terminar más rápido. Lástima que tipee una de las que ya pasé. Esta vez se quedan con la intriga.
w) La "doble - u- v". Qué difícil la hacen en la RAE.
x) XOXO
y) y....
z) zzzz,...... me fui a dormir....
:*
In memoriam, de la "CH" y la "LL": Estoy viva. Más vivita y coleando que nunca, and I'm loving it.
a) Sigo viva.
b) Estoy más ocupada que de costumbre.
c) Se me han ido algunos malos hábitos, como quejarme o hacer planteos existenciales a las seis de la mañana cuando vuelvo del boliche.
| ¿Le ponemos leyenda o no le ponemos leyenda? |
e) Ahora tengo dilemas del estilo de "¿Cómo se limpia una media?" o "¿Qué diablos le hicieron en el Laverap a mi suéter?"
f) Ahora sé limpiar medias y suéters.
g) Y cocino albóndigas.
h) Y miro cómo rastrea por mi piso el confite de chocolate que se le cayó. Se lo comió de todos modos. Gracia' a Dio' que aprendí a limpiar el piso.
i) "Tenés que terminarlo con un 'sigo viva'. No sé si después o ahora, pero en algún momento", dice.
j) Me gusta, perdón, nos gusta, el efecto Droste.
k) La "K" también nos gusta, pero por motivos distintos. es una letra controversial.
h) <--- "No, L", me señala. Está en todo. Por suerte. l), entonces, y...
m) Me he estado preguntando cosas que empiezan con la letra "m". Como "muchisidad".
n)Analiza el rictus del conejo de chocolate. Yo me derrito.
o) Claramente, así no se puede mantener una línea cínica, crítica ni fría de pensamiento.
p) Ya esto es demasiado largo. Me estoy mandando todo el abecedario para que después no se diga que no me paso por acá.
q) La "Q" debe ser de las iniciales menos usadas del castellano. Mmm... no, no es eso. Es que soy inculta nomás.
r) Nos costó llegar.
s) Síp.
t) ¿notaron como las palabras más cortitas son las más difíciles de escribir?
u) Me aburrí de este post. Posta.
v) Casi pongo otra letra para terminar más rápido. Lástima que tipee una de las que ya pasé. Esta vez se quedan con la intriga.
w) La "doble - u- v". Qué difícil la hacen en la RAE.
x) XOXO
y) y....
z) zzzz,...... me fui a dormir....
:*
In memoriam, de la "CH" y la "LL": Estoy viva. Más vivita y coleando que nunca, and I'm loving it.
Aceptar con una sonrisa
Jueves a la tarde, el vagón de la línea A del subte estaba relativamente vacío y todo marchaba sobre rieles. Una mujer bajita y de pelo negro con rulos alborotados se subió en la estación de Plaza Miserere para ofrecer sus revistas "Hecho en Buenos Aires".
"Si no tienen plata para comprarla, agárrenla igual con una sonrisa, porque sino me deprimo", explicó la mujer a voz de cuello mientras avanzaba entre la poca gente que viajaba parada. Me llamó la atención su honestidad: pedía que por favor no la traten como un fantasma que deambula por las formaciones del subte.
Cuando se acercó a mi asiento pude apreciar mejor su cara. Tenía la piel pálida, una nariz ganchuda, usaba anteojos y hablaba con una voz aguda y nasal. Llevaba un manojo de ejemplares del último número de la revista, y me atrevo a decir que pocos se animaron a tomar una, y ninguno lo hizo con una sonrisa.
La mujer, cuyo nombre no llegué a escuchar, repetía una y otra vez que lo que más quería era que le "aceptaran" la revista sin obligación de compra. "Porque sino me deprimo", explicó. Entonces recordé el valor agregado que me proporcionó la compra de una de estas revistas hace un tiempo, en Plaza Italia.
Y tal parece que no es sólo el comprador quien recibe un bonus en la transacción. Nunca 4 pesos valieron tanto.
"Si no tienen plata para comprarla, agárrenla igual con una sonrisa, porque sino me deprimo", explicó la mujer a voz de cuello mientras avanzaba entre la poca gente que viajaba parada. Me llamó la atención su honestidad: pedía que por favor no la traten como un fantasma que deambula por las formaciones del subte.
Cuando se acercó a mi asiento pude apreciar mejor su cara. Tenía la piel pálida, una nariz ganchuda, usaba anteojos y hablaba con una voz aguda y nasal. Llevaba un manojo de ejemplares del último número de la revista, y me atrevo a decir que pocos se animaron a tomar una, y ninguno lo hizo con una sonrisa.
La mujer, cuyo nombre no llegué a escuchar, repetía una y otra vez que lo que más quería era que le "aceptaran" la revista sin obligación de compra. "Porque sino me deprimo", explicó. Entonces recordé el valor agregado que me proporcionó la compra de una de estas revistas hace un tiempo, en Plaza Italia.
Y tal parece que no es sólo el comprador quien recibe un bonus en la transacción. Nunca 4 pesos valieron tanto.
Aforismos a dos voces
N. de la A. Parte de este post fue escrito el 8 de enero de 2010. Otra parte fue agregada hoy. Difícil saber cuál es cada una.
Cuando tus manos sangran heridas, las yemas de tus dedos son como fuego y una voz repite en tu cabeza "no me odies, no me sueltes la mano. Aunque te lastimes o te ensucies, aguanta un poco mas...", es eso: aguanta un poco más.
"El amor te ayuda a progresar, o es otra cosa. Toda la gente que te ama te ayuda a mejorar", dice V.
No llores, no llores. Las nenas grandes que eligen su suerte se la bancan solitas.
No te cuides tanto al punto de ser cobarde, no te lances tanto al punto de ser egoísta.
Los celos aparecen cuando te importa el otro. Los celos enfermizos aparecen cuando te importas más vos.
El tiempo me enseño que hay recuerdos que son como mascotas ajenas: hay que acariciarlos y dejarlos ir.
Todas las personas entran y salen de tu vida cuando tienen que hacerlo. No preguntes ni protestes, la decisión no está en ellos, ni en vos.
Siempre va a haber alguien delante tuyo en el camino de la vida... la cuestión es si buscás alcanzarlo o sobrepasarlo.
A algunas personas las podés querer toda la vida, aunque sea a la distancia. La nostalgia envenena, sí, pero mata más lento que el rencor.
Lo lindo del amor es eso, ¿viste?, que no necesita ser correspondido... que se lanza al vacío como si fuera una partícula más en el aire y es capaz de llevar un beso miles de kilómetros hasta impactar contra los labios correctos.
"¿De qué hablás? Con tanto amor equivocado rebotando por ahí...", protesto. "Sí, pero eso no es culpa del amor. Que las personas no sepan manejarlo no es su problema", me contesta.
Cuando tus manos sangran heridas, las yemas de tus dedos son como fuego y una voz repite en tu cabeza "no me odies, no me sueltes la mano. Aunque te lastimes o te ensucies, aguanta un poco mas...", es eso: aguanta un poco más.
"El amor te ayuda a progresar, o es otra cosa. Toda la gente que te ama te ayuda a mejorar", dice V.
No llores, no llores. Las nenas grandes que eligen su suerte se la bancan solitas.
No te cuides tanto al punto de ser cobarde, no te lances tanto al punto de ser egoísta.
Los celos aparecen cuando te importa el otro. Los celos enfermizos aparecen cuando te importas más vos.
El tiempo me enseño que hay recuerdos que son como mascotas ajenas: hay que acariciarlos y dejarlos ir.
Todas las personas entran y salen de tu vida cuando tienen que hacerlo. No preguntes ni protestes, la decisión no está en ellos, ni en vos.
Siempre va a haber alguien delante tuyo en el camino de la vida... la cuestión es si buscás alcanzarlo o sobrepasarlo.
A algunas personas las podés querer toda la vida, aunque sea a la distancia. La nostalgia envenena, sí, pero mata más lento que el rencor.
Lo lindo del amor es eso, ¿viste?, que no necesita ser correspondido... que se lanza al vacío como si fuera una partícula más en el aire y es capaz de llevar un beso miles de kilómetros hasta impactar contra los labios correctos.
"¿De qué hablás? Con tanto amor equivocado rebotando por ahí...", protesto. "Sí, pero eso no es culpa del amor. Que las personas no sepan manejarlo no es su problema", me contesta.
La buena pipa
Cuando tenía seis años, una amiga de mi abuela me hizo el siguiente juego: me preguntó si quería escuchar el famoso "Cuento de la buena pipa".
La escena fue algo así:
Interior - Tarde/noche - Casa de abuelos atestada de invitados, casi todos de más de 70 años
La amiga de mi abuela, sentada en el sofá verde inglés ese que se terminó volviendo verde "musgo", me llamaba para que me acerque a ella y dijo:
- A ver, Antonita: ¿Querés que te cuente el cuento de la Buena Pipa?
- Sí -le respondía, curiosa.
- Yo no te dije "sí", te pregunté si querés que te cuente el cuento de la buena Pipa... ¿Querés que te cuente el cuento de la buena pipa?
- ¡Sí! -repetía yo, intrigada, con la cara un poco más cerca de su rostro arrugado y lleno de base y rímel.
-Pero yo no te dije que sí, ¡te dije si querés que te cuente el cuento de la buena pipa! -insistía la mujer.
Más o menos al décimo round de la misma conversación de sordos, en la que yo aceptaba la invitación a un cuento y ella se hacía la interesante, mi carácter contestatario entró en acción y le espeté alguna burrada que me hubiera valido un chirlo o una penitencia. Nunca le agradeceré lo suficiente a mi abuela Silvia por inventar la regla de que en su casa nadie podía retarme, ni su propio hijo.
¿A qué viene este recuerdo infantil que atesoré por tanto tiempo? A que a veces creo que sigo hablando con la amiga de mi abuela, pero transfigurada en otras personas. Adultos, como se supone que soy yo ahora, que reversionan el juego del cuento de la buena pipa a veces sin saberlo, y otras muy conscientes de ello. Por error mío, sin dudas, todavía hoy tengo la misma respuesta abrupta.
Sigo detestando el juego retórico y retorcido en el que una persona le da mil vueltas a otra para hablar, o le complica el diálogo adrede, sólo por diversión. Es claro que no me resulta divertido y, de nuevo hago mea culpa, me es imposible quebrar el círculo vicioso sin algún tipo de contestación reaccionaria y poco gentil. Cabronería, que le dicen, una cualidad querible sólo para pocos.
También se traduce en acciones. El cuento, digo. La respuesta es casi siempre la misma y de igual modo. Sí, ya debería haber aprendido a callar y alejarme de las personas que ponen el palito para que uno lo pise, pero parece que no aprendo.
Sigo sin entender por qué una persona disfruta haciendo enojar a otra para después esgrimir la carta de "ay, soy una señora mayor, ¿cómo me vas a decir eso?".
Señora, si usted quiere mi respeto, no me boludee. Si lo hace... Ahí se ve.
La escena fue algo así:
Interior - Tarde/noche - Casa de abuelos atestada de invitados, casi todos de más de 70 años
La amiga de mi abuela, sentada en el sofá verde inglés ese que se terminó volviendo verde "musgo", me llamaba para que me acerque a ella y dijo:
- A ver, Antonita: ¿Querés que te cuente el cuento de la Buena Pipa?
- Sí -le respondía, curiosa.
- Yo no te dije "sí", te pregunté si querés que te cuente el cuento de la buena Pipa... ¿Querés que te cuente el cuento de la buena pipa?
- ¡Sí! -repetía yo, intrigada, con la cara un poco más cerca de su rostro arrugado y lleno de base y rímel.
-Pero yo no te dije que sí, ¡te dije si querés que te cuente el cuento de la buena pipa! -insistía la mujer.
Más o menos al décimo round de la misma conversación de sordos, en la que yo aceptaba la invitación a un cuento y ella se hacía la interesante, mi carácter contestatario entró en acción y le espeté alguna burrada que me hubiera valido un chirlo o una penitencia. Nunca le agradeceré lo suficiente a mi abuela Silvia por inventar la regla de que en su casa nadie podía retarme, ni su propio hijo.
¿A qué viene este recuerdo infantil que atesoré por tanto tiempo? A que a veces creo que sigo hablando con la amiga de mi abuela, pero transfigurada en otras personas. Adultos, como se supone que soy yo ahora, que reversionan el juego del cuento de la buena pipa a veces sin saberlo, y otras muy conscientes de ello. Por error mío, sin dudas, todavía hoy tengo la misma respuesta abrupta.
Sigo detestando el juego retórico y retorcido en el que una persona le da mil vueltas a otra para hablar, o le complica el diálogo adrede, sólo por diversión. Es claro que no me resulta divertido y, de nuevo hago mea culpa, me es imposible quebrar el círculo vicioso sin algún tipo de contestación reaccionaria y poco gentil. Cabronería, que le dicen, una cualidad querible sólo para pocos.
También se traduce en acciones. El cuento, digo. La respuesta es casi siempre la misma y de igual modo. Sí, ya debería haber aprendido a callar y alejarme de las personas que ponen el palito para que uno lo pise, pero parece que no aprendo.
Sigo sin entender por qué una persona disfruta haciendo enojar a otra para después esgrimir la carta de "ay, soy una señora mayor, ¿cómo me vas a decir eso?".
Señora, si usted quiere mi respeto, no me boludee. Si lo hace... Ahí se ve.
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