Mi madre es una científica frustrada

Otra explicación no puede haber: Mi querida madre es una científica frustrada que preferiría estar estudiando los cambios físicos y químicos de los objetos biodegradables en vez de estar haciendo compras en un supermercado.

Esta reflexión no surge de una epifanía, sino tras notar un patrón constante en la cocina de mi propia casa. Por ejemplo, el último experimento sobre la progresión de la degradación de un durazno fue exitosa, tras lo cual, una vez más, la que escribe se tuvo que comer el resultante de la experiencia.


Sí, me gustan las frutas y las verduras, y quiero que siga trayendo, pero no considero necesario que traiga un kilo de manzanas que terminarán irremediablemente en una insulsa compota con tal de no ver una colonia de gusanos progresar en la mesada de la cocina, donde está la frutera. No es que no comamos la comida, sino que compra demasiada.

Después de que mis hermanas mayores se fueron de casa, madre se sintió un poco más aliviada por no tener que hacer "la compra del gran capitán". Pero aún así, cada semana trae del supermercado suficiente comida como para alimentar a cuatro o cinco personas, y eso que somos sólo dos.

Empiezo a pensar que le tomó algún extraño interés científico a la cuestión de ver pudrirse a la fruta en la mesada y a la verdura en la heladera, de lo contrario nada más es que le gusta ver cómo se pudre la comida y listo.

La buena educación.exe


Me borró. ¿Lo podés creer? Ya está, lo borro y que se mate. Porque si borrás a alguien de tu Facebook es como matarlo en vida, hacerle un corte de manga, darle el piante o echarlo a la calle con los perros. Es como decirle “no estás más invitado a saber de mi vida”… O no.

Para todas aquellas personas que siempre pensaron que en Internet no hay reglas de convivencia, privacidad o respeto: sepan que se equivocan gravemente. Como en toda sociedad, en el mundo cibernético hay reglas básicas y tácitas que deben contemplarse sin falta, y no las enseñan las madres.

Hay cosas, como contestar un mail, que no pueden esperar: después de un mes (que es casi como una eternidad) es ser un colgado y no da. También está el famoso “mutis por el msn”, en el cual uno de los interlocutores decide ignorar al otro adrede, o tardar unos 15 minutos en dar una respuesta tan simple como “ok” o “jaja”.

Ese lapso de tiempo deliberadamente prolongado puede significar un sinfín de cosas, desde que el usuario se está “haciendo el interesante” hasta que el pobre infeliz tenía que ir al baño. Pero nunca lo sabremos a menos de que tengamos una camarita web conectada y monitoreando al receptor del mensaje.

Quizás las personas que son analógicas, por decirlo de algún modo, no entiendan a fondo lo que implica que una persona borre de su red social a otra, pero funciona casi como pasar la libreta de teléfonos de un año a otro. Ofenderse o preocuparse está a la orden del día: he ahí la paranoia del siglo XXI.

Para preguntas como “¿Por qué me borró?” o “¿Por qué no me ‘aceptó como amigo’?” sólo hay una respuesta: porque no se le dio la gana.Apesta que te hayan dejado afuera del club, pero pensándolo bien, ¿realmente querías estar ahí dentro?

Puede que sí y que te moleste que te hayan negado la membresía, pero bueno, tampoco es el fin del mundo (real al menos). Preocupáte seriamente cuando te encuentres cara a cara con esa persona y compruebes que se pudrió la onda.

Yo soy de las personas que piensan “en analógico” en ciertos casos. Por ejemplo, las discusiones, las disculpas y las emociones se expresan cara a cara. No da por MSN. O sea, a los 12 años podía estar bien para vencer la timidez, pero después de cierta edad… mejor puentear la PC y tomar un café en la esquina.

Hay otros hábitos que tienen que ver con la educación, como saludar en la sala de chat A veces, una persona entiende que al abrir una sesión de MSN tiene que saludar a los usuarios como si entrara a una casa. No merece la pena ofenderse si eso no ocurre o aplicar la lógica “no le voy a hablar hasta que me hable” porque, de hecho, es poco lógico.

Cuando alguien entra a una casa saluda, pero también lo saludan. Y cuando un usuario entra en MSN y tiene ganas de hablar con alguien, lo hace y listo. Obviamente se dan casos en los que la historia entre dos personas trasciende las barreras de Internet y entonces la subjetividad deja lugares grises que se prestan a confusiones que terminan en un “¿Por qué no me hablaste y listo?”, pero eso rara vez pasa.

En definitiva, las cuestiones humanas sobrepasan, inundan y ¿viralizan? las cibernéticas y lo que realmente importa es que nadie quiere ser borrado de una comunidad virtual porque les recuerda que también podrían ser borrados de la real.

No hay nada más incómodo que escribir con un teclado mojado

y con los ojos empañados por las lágrimas. No son de rabia, sino de tristeza.

Es casi imposible escribir de un tirón y en simltáneo todas las cosas que se precipitan por los lagrimales en forma de arroyo imparable (más desbordado que el Maldonado en día de lluvia). Es como que uno adquiere esa valentía idiota que le hace confesar lo indecible entre gorgojeos y susurros, con un hilo de voz aguda, desarmada.

Si Esteban Cronos fuera real, él me estaría diciendo que fui una vidente excepcional porque vi desde el principio cómo iba a terminar todo mal. Lo curioso es que me animé igual, pero claro, ¿cómo me iba a salir bien, si nunca practico? Me refiero a querer a alguien. No tengo ni la más pálida idea de como hacerlo, ¿por qué pensé me iba a salir bien de una?

Y la gente no es un block borrador donde se pueda hacer prueba y error. Las cosas no funcionan así, aunque ésta vez realmente quería enmendar mis faltas y curar los rasguños infligidos.




La canción de Fito se cuela en el post al sólo efecto de adormecerme un poco. Mi superyo me está rompiendo la paciencia. Ni catarsis se puede hacer en esta casa... ¿Dónde estaba? Ah, sí, en que no sé querer a la gente y cada vez que trato me sale mal, como era de esperarse.

Una lástima, porque una vez alguien me dijo que está lindo querer a alguien y que te quieran, pero parece que eso no está en mi libreto. El tema es que todavía no lo asumí. Cada vez que creo que ya lo tengo digerido se me ocurre probar de nuevo, con el resultado obvio: no está en mi libreto.

Paradójicamente, aunque intentara escribir una historia que con un final mejor que el de la mía, sé que no me saldría porque no la sabría construir.




Dicen que, a veces, escribir en un Blog es como un sincericidio (muerte x sinceridad) porque "lo puede leer cualquiera", pero como en este caso da lo mismo, y está claro que este Blog lo leen sólo 5 personas, me voy a dar el gusto de ser sincericida y sincera. Mis lágrimas me dicen que tengo el derecho y el tiempo dice que tengo toda la razón.

Así que, sin más preámbulos, la niña de carácter horrible lo hizo de nuevo. No fueron sus alter egos, ni una emoción del momento. No está enojada, está triste. Ésta vez quería querer a alguien y no le salió. También puede decir que fue una patada en el coolo de partedel Karma, pero ella piensa que fue su idiotez mundana y nada más.

Otra vez a guardarse los abrazos y comerse las lágrimas por terca, por no entender que el amor no es parte de su libreto.

My Umbrella ella ella ella e' e'!

Como en la canción de Rhianna, yo siempre mantengo mi paraguas abierto por si acaso hace falta refugiarse de la lluvia. Claro, que cuando brilla el sol se transforma en una sombrilla muy eficaz y no deja que me llegue la luz.

"Pará, no abras el paraguas antes de que llueva", le recomiento a Ch. Ella me venía limando la cabeza con qué iba a hacer o dejar de hacer en el caso eventual de que se dieran las cosas del modo en que, quizás, podrían darse...

"Miráme a mí", le explico, "yo siempre tengo el paraguas abierto, aún cuando no llueve, y eso es inútil (dije otra palabra, obviamente)". Y Ch. seguía con sus cavilaciones. "Con un paraguas abierto lo único que vas a lograr es tener una mano ocupada cuando quieras abrazar y encima vas a tener que preocuparte por no metérselo en los ojos", traté de resumir.

Además, las viscisitudes de un paraguas abierto cuando no llueve incluyen un súbito aislamiento (porque no todo el mundo va a entrar bajo el paraguas) y problemas con el viento en contra, que empujará para atrás el paraguas y podría romperlo. Como todo el mundo sabe, un paraguas roto es lo mismo que nada cuando llueve.

Y encima es frustrante que estuviera bien cuando no llovía, porque ahí sólo molestaba.