Acampen, no hagan un acampe

Véanlo uds. mismos: la palabra "acampe" no existe en el diccionario de la Real Academia Española. No es que crea que la RAE es palabra santa en la materia, pero supongamos que le podemos dar crédito a la hora de legitimar y definir un vocablo... ¿de dónde sacaron que "acampe" es una palabra? Y lo que es más llamativo... ¿por qué la usaron como sinónimo del verbo "acampar"?

Hace 10 días se produjo en la ciudad de Buenos Aires un evento inesperado: un grupo de piqueteros acampó durante toda la noche en la intersección de las avenidas 9 de Julio y Belgrano, frente al ministerio de Desarrollo Social. Al día siguiente, varios medios titularon la noticia así:



Repito: no es que tenga algo en contra de los tituleros del diario La Prensa, ya que ví el mismo término repetido en los titulares de TN, C5N, La Nación, Clarín... Todos con la misma palabra que resonaba como una campanita en mi cabeza... "Acampe", "acampe"... Dice la todopoderosa Wikipedia que "Acampe" no es ni más ni menos que una flor.



Al parecer, el acampe es una preciosa florcita color amarilla que crece en el África y en Asia, más precisamente en la India, la China, Indonesia, Malasia, Filipinas y hasta en Nueva Guinea. Se trata, ni más ni menos, de una especie de Orquídea, una de las flores más finas y delicadas que existen en el mundo.

Pero gracias a algunos periodistas locales también es una medida de presión social.

En todo caso, puede ser que sea yo quien no comprendió la jerga de mis colegas al no interpretar correctamente ni los títulos ni los grafs, pero les aseguro que lo intenté. Sin embargo, me costó mucho menos comprender la noticia que dio ayer el sitio español 20 Minutos, que publicó la dramática historia de una mujer que lleva 20 años intentando que la Justicia de su país le reconozca que hubo mala praxis en el tratamiento de su hijo. Es por eso que ella está acampando hace 5 meses frente al Ministerio de Justicia español.


Lejos de usar el nombre de una flor para titular acerca del delicado estado del muchacho, y de la lucha de su madre, el diario digital se limitó a publicar:

Repito una vez más que no es mi intenció criticar, sólo me llamó la atención que, en pos de resumir, o quizás de utilizar un término menos trillado, los medios argentinos se pusieron una flor en el ojal, y no era precisamente un clavel rojo... era una preciosa flor de Acampe.

Dicho sea de paso, si les interesa saberlo, el sitio Sinónimo.es propone como sinónimos de "acampar" los términos "acantonar", "acuartelar" y "emplazar"... Otra opción es chequear en Google.

Ojos de cielo

No suelo hacer más de un post al día (a veces no hago ni uno a la semana), pero lo que ví hoy me llenó de un sentimiento que no pude identificar en seguida. La secuencia ocurrió esta tarde cuando un chico castaño, bajito y muy flaco entró al vagón de subte tambaleando un poco por el movimiento.

Sus ojos eran color almendra, muy redondos, y su mirada estaba algo apagada. Dijo que se llamaba Jonathan, que tenía12 años y que iba a cantar una canción para los presentes, que esperaba que le retribuyeran en monedas, o aplausos. Tuve la sensasión de que prefería el primer tipo de retribución.

"No parece de 12 años, es muy bajito", objetó en voz baja una mujer que estaba sentada con su hija a mi lado. Estuve de acuerdo, pero no por su tamaño, sino por sus ojos. Grandes, redondos, con hambre. Cansados, exhaustos, tenía la sensación de que tambaleaba un poco por el movimiento del subte y otro poco porque sus piernas le pedían sentarse al menos hasta la próxima estación.

Después de presentarse, Jonathan recorrió el vagón de un extremo a otro cantando la canción "Ojos de cielo". Trastabillando en las palabras, confundiendo algunos versos y con la voz a flor de piel, como si estuviera clamando y cantando, el chico fue y vino a lo largo del vagón lo que duró su actuación. Al terminar agradeció los aplausos, y un poco más las pocas monedas que cayeron en sus manos.

No, no le saqué foto, pero algo me dice que mañana seguiré recordando esos ojitos de cielo nublados... y creo que ya sé lo que sentí...

Mi madre es una científica frustrada

Otra explicación no puede haber: Mi querida madre es una científica frustrada que preferiría estar estudiando los cambios físicos y químicos de los objetos biodegradables en vez de estar haciendo compras en un supermercado.

Esta reflexión no surge de una epifanía, sino tras notar un patrón constante en la cocina de mi propia casa. Por ejemplo, el último experimento sobre la progresión de la degradación de un durazno fue exitosa, tras lo cual, una vez más, la que escribe se tuvo que comer el resultante de la experiencia.


Sí, me gustan las frutas y las verduras, y quiero que siga trayendo, pero no considero necesario que traiga un kilo de manzanas que terminarán irremediablemente en una insulsa compota con tal de no ver una colonia de gusanos progresar en la mesada de la cocina, donde está la frutera. No es que no comamos la comida, sino que compra demasiada.

Después de que mis hermanas mayores se fueron de casa, madre se sintió un poco más aliviada por no tener que hacer "la compra del gran capitán". Pero aún así, cada semana trae del supermercado suficiente comida como para alimentar a cuatro o cinco personas, y eso que somos sólo dos.

Empiezo a pensar que le tomó algún extraño interés científico a la cuestión de ver pudrirse a la fruta en la mesada y a la verdura en la heladera, de lo contrario nada más es que le gusta ver cómo se pudre la comida y listo.

La buena educación.exe


Me borró. ¿Lo podés creer? Ya está, lo borro y que se mate. Porque si borrás a alguien de tu Facebook es como matarlo en vida, hacerle un corte de manga, darle el piante o echarlo a la calle con los perros. Es como decirle “no estás más invitado a saber de mi vida”… O no.

Para todas aquellas personas que siempre pensaron que en Internet no hay reglas de convivencia, privacidad o respeto: sepan que se equivocan gravemente. Como en toda sociedad, en el mundo cibernético hay reglas básicas y tácitas que deben contemplarse sin falta, y no las enseñan las madres.

Hay cosas, como contestar un mail, que no pueden esperar: después de un mes (que es casi como una eternidad) es ser un colgado y no da. También está el famoso “mutis por el msn”, en el cual uno de los interlocutores decide ignorar al otro adrede, o tardar unos 15 minutos en dar una respuesta tan simple como “ok” o “jaja”.

Ese lapso de tiempo deliberadamente prolongado puede significar un sinfín de cosas, desde que el usuario se está “haciendo el interesante” hasta que el pobre infeliz tenía que ir al baño. Pero nunca lo sabremos a menos de que tengamos una camarita web conectada y monitoreando al receptor del mensaje.

Quizás las personas que son analógicas, por decirlo de algún modo, no entiendan a fondo lo que implica que una persona borre de su red social a otra, pero funciona casi como pasar la libreta de teléfonos de un año a otro. Ofenderse o preocuparse está a la orden del día: he ahí la paranoia del siglo XXI.

Para preguntas como “¿Por qué me borró?” o “¿Por qué no me ‘aceptó como amigo’?” sólo hay una respuesta: porque no se le dio la gana.Apesta que te hayan dejado afuera del club, pero pensándolo bien, ¿realmente querías estar ahí dentro?

Puede que sí y que te moleste que te hayan negado la membresía, pero bueno, tampoco es el fin del mundo (real al menos). Preocupáte seriamente cuando te encuentres cara a cara con esa persona y compruebes que se pudrió la onda.

Yo soy de las personas que piensan “en analógico” en ciertos casos. Por ejemplo, las discusiones, las disculpas y las emociones se expresan cara a cara. No da por MSN. O sea, a los 12 años podía estar bien para vencer la timidez, pero después de cierta edad… mejor puentear la PC y tomar un café en la esquina.

Hay otros hábitos que tienen que ver con la educación, como saludar en la sala de chat A veces, una persona entiende que al abrir una sesión de MSN tiene que saludar a los usuarios como si entrara a una casa. No merece la pena ofenderse si eso no ocurre o aplicar la lógica “no le voy a hablar hasta que me hable” porque, de hecho, es poco lógico.

Cuando alguien entra a una casa saluda, pero también lo saludan. Y cuando un usuario entra en MSN y tiene ganas de hablar con alguien, lo hace y listo. Obviamente se dan casos en los que la historia entre dos personas trasciende las barreras de Internet y entonces la subjetividad deja lugares grises que se prestan a confusiones que terminan en un “¿Por qué no me hablaste y listo?”, pero eso rara vez pasa.

En definitiva, las cuestiones humanas sobrepasan, inundan y ¿viralizan? las cibernéticas y lo que realmente importa es que nadie quiere ser borrado de una comunidad virtual porque les recuerda que también podrían ser borrados de la real.